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Los consumidores europeos son mucho más escépticos que los americanos del marketing online

EEUU vs. Europa en marketing online

Eso se desprende del estudio de la consultora Forrester, que muestra las diferencias entre los consumidores del viejo mundo y sus pares americanos, en relación a los mensajes recibidos desde todas las plataformas de marketing online más conocidas.

Producto de una encuesta entre más de 60.000 americanos, entre estadounidenses y canadienses, y 20.778 europeos distribuidos entre Francia, Alemania, Italia, Holanda, Polonia, Suecia, Reino Unido y España; el estudio refleja que las fuentes más fiables a ambos lados del Atlántico, siguen siendo las de toda la vida. Los mensajes emitidos por nuestros familiares y amigos (70 y 61% respectivamente)

Sin embargo, existen datos curiosos en cuanto a la aceptación de mensajes desde las redes sociales. Las publicaciones en los distintos perfiles sociales, tanto en Facebook como en Twitter; sólo son creíbles en el 15 y 10%.

Por otra parte, en la parte alta, vemos que las posiciones SEO reciben el 43 y 37% de consideración. O las acciones SEM el 27 y el 24% respectivamente.

Banners y SMS cierran la tabla con escasa credibilidad.

De los datos del estudio se desprende la importancia de no desatender ningún canal de los que podemos tener disponibles. Para aquellos que sólo confían su estrategia a las redes sociales, es una muy mala noticia. Sin embargo, para aquellos profesionales serios y completos; que utilizan correctamente todas las posibilidades del marketing online, son la corroboración fáctica de lo que venimos diciendo hace mucho tiempo: las redes sociales, solo son un complemento muy pequeño dentro de un plan completo de presencia digital.

7 años de Twitter. Historia de un cambio tecnológico que nos hizo más humanos

Con este vídeo, los desarrolladores de Twitter quisieron dar tributo a los 7 años de la herramienta de microblogging. Un servicio que nació por accidente o entretenimiento, de los integrantes de la empresa de podcasting Odeo. Ambos (Evan Williams y Biz Stone) ex-Google paradójicamente.

De hecho, siguió siendo un proyecto paralelo, ya que a los inversores de Odeo no les gustaba para nada.

Pero fue un empleado de estos dos llamado Jack Dorsey, quién imaginó y desarrolló «twttr» (como se llamaba originalmente), lo que pretendia ser una herramienta de comunicación interna entre los distintos integrantes del equipo de desarrollo de Odeo.

Fue él quien el 21 de marzo de 2006, a las 9:50 PM, lanzaría el primer tweet de la historia (aunque rotulado con el número 20).

Parece que fue hace un siglo. Sin embargo, sólo han sido 7 años. 7 años intensos, convulsos, en crisis… Sin embargo, nadie puede negar que nuestra vida, y la vida de miles de millones de personas, tiene un antes y un después de Twitter.

Facebook sigue siendo el Rey en número. Pero no ha repercutido en la historia (reciente) ni la décima parte de lo que lo ha hecho este pajarito.

Para mi personalmente, ha sido la posibilidad de conocer muchísima gente valiosa. Tanta, que no voy a nombrar a ninguna para no quedar mal con nadie. Gente, que de otra manera, jamás hubiese tenido la posibilidad de conocer. Ni de aprender de ellos, todo lo que he aprendido en los 5 años que llevo en Twitter.

Me cabreo también muchas veces con los inmorales, los que pasan de toda ética profesional y personal. Y que lamentablemente, Twitter les facilita el trabajo. Pero entiendo que Twitter, al igual que todas las otras plataformas, es un espejo de la humanidad. Con sus grandezas y también con sus bajezas.

Por mi parte, feliz cumpleaños Twitter. Y larga vida y volumen para tu «piar».

La difícil misión de ponerle valor a las cosas

Jerry Maguire

Fuera de las materias troncales de la carrera, tuve pocas experiencias «agradables» con los docentes. En una Argentina pre corralito del 2001, era difícil conseguir motivación para ir a la Facultad a perder el tiempo escuchando tonterías, de gente con vocación reivindicativa, pero solo de la boca para afuera. Por no haber, no había ni bancos donde sentarse.

No era el caso de un profesor de Marketing II. Gagliardo, creo recordar que se llamaba. Me encantaban sus clases. Nos la pasábamos viendo capítulos de los Simpsons relacionados con la temática que teníamos que tratar. Y como dice @Mediotic: «para cada momento de la vida hay un capítulo de los Simpsons».

Estas semanas, con los coletazos de una crisis que se antoja interminable, asistimos a dos noticias que me hicieron reflexionar de distinta manera.

La primera; el fin del WhatsApp gratis. Y la segunda; el cierre de Google Reader a partir del 1 de julio de este año.

Con respecto a la primera, debo decir que en mi caso, lo tengo pagado desde que tenía iPhone con una licencia que, se suponía (aunque ahora no se sabe) era de por vida. Si no recuerdo mal, lo pagué 0,90 €. No es que le de demasiado uso, pero para una aplicación que si que utilizo por lo menos una vez al día, no me parecía, ni me parece, un precio descabellado. Es más, me parece económico. Por eso asisto estupefacto a las manifestaciones de odio y principios de boicot, por parte de gente que no se desprende de la herramienta ni para ir al baño.

Que si, que hay opciones gratuitas. Pero resulta que de mis contactos no está ni el Tato en esa. Entonces no me sirve más que para mandarme stickers a mi mismo.

El error de WhatsApp (a mi modesto entender), fue no enfocar su modelo de negocio desde el minuto cero. O tal vez, subestimar el grado de sobredosis «enganche» que iba a tener la gente con su aplicación, y la dependencia que iba a generar.

Si hubiesen implementado un sistema Freemium desde el principio, con una cantidad de mensajes por mes que permitiese probar de manera significativa la herramienta, y cobrar por el exceso de mensajes; hoy no veríamos las manifestaciones de los pseudo inquisidores del primer mundo.

Desde el principio de los tiempos se sabe que lo que no cuesta, no se valora. En los aspectos que se os ocurra y con lo matices que le queráis poner en el medio. Pero esto es así y punto.

Un momento de abundancia y estupidez universal nos ha acostumbrado al «todo gratis». Música, películas, libros, noticias, etc, etc, etc. No estoy hablando de defender la Ley Sinde(fensa). No es eso. Existe un punto en el medio, que es donde yo estoy (o creo estar), que es el de valorar las creaciones de otros y ponerle un valor que permita a ese creador, vivir dignamente de lo que crea. No a sus intermediarios ni burócratas como con la industria de la música.

Pero hay que mantener la rueda de la creación y la calidad en movimiento. El buen periodista merece vivir de lo que escribe, el director y el actor tienen que recibir un beneficio de su película, y el escritor, merece que yo le pague por trasladarme a otros mundos y espacios con sus palabras.

Y eso, no entra dentro de la factura del ADSL como algunos quieren creer. Tenemos que acostumbrarnos a pagar por contenidos de calidad. Un precio justo, eso si. Pero debemos pagar. Toda mi vida he vivido de lo que sale de mi cerebro. Y en el 90% de los casos, esas cosas que creo no se materializan físicamente. Son ideas, bits y diseños digitales. Y yo cobro por ello. Más, menos, poco, mucho; depende de qué y a quien.

Tenemos que darnos cuenta que la foto que sacas de Google Images pertenece a alguien que la sacó. Que la presentación que te bajas de Slideshare para subirla luego sin permiso a tu perfil, le tomó horas (o semanas) de trabajo a alguien. Y que se merecen su reconocimiento. En mención, en dinero o en lo que sea. Pero basta de pensar que en Internet todo es gratis.

Lo único que provoca ese pensamiento es mediocridad y hundimiento de todo el sistema. Como profesionales que intentamos ser de y para Internet, es deber nuestro preservar el medio. Cuidarlo y sanearlo. Y tratar de quitarnos de encima a aprovechadores y piratas.

Y qué pasa que aun no hablé de Google Reader? Pasa que creo que por mucho que nos cabreemos Google Reader no es viable para Google. No es que no cuide a sus usuarios. Vive de ellos. Lo que pasa es que por cuatro frikis (dentro de lo que me incluyo), no puede no soltarle la mano a este servicio que empezó como experimento y al que poca, o ninguna atención, más allá de maquillajes; le ha prestado. Ahora dicen algunos: «yo habría estado dispuesto a pagar». Y yo me pregunto: tienes la más mínima y remota idea de cuánto cuesta mantener un servicio como Google Reader?. Estarías dispuesto a pagar, digamos… 300 U$S por mes por Google Reader?

Por mucho que te enfades. Y me enfade. No somos representativos del uso de Google Reader a nivel universal. Entonces, si a Page o Brin se les ocurre cerrarlo, están en todo el derecho del mundo de hacerlo. Que te fastidia? Por supuesto. Igual que a mi. La diferencia es que yo no me creo con derecho a levantar la voz por ello.

Se trata de dinero. Del vil metal. Lamentablemente, hemos crecido usando (y abusando) de un sistema donde no se pagaba por nada. Pero al igual que con todo el resto de las cosas de la vida, tenemos que darnos cuenta que la cena se acabó. Y ahora es tiempo de pagar a escote la factura. O quedarse a lavar los platos.

Si pudiese resumir en una frase todo esto diría que: «Todo tiempo pasado, fue gratis».

 

6 preguntas antes del fin del mundo. Los retos de la nueva reputación

Con ese título un poco extravagante, rotulé la presentación que tuve oportunidad de dar en la III Semana de las Redes Sociales de Castilla y León, en noviembre del año pasado realizada en la Confederación Vallisoletana de Empresarios.

Acompañado por mi admirado colega y amigo Oscar del Santo que habló de los retos a futuro del Social Media, mi conferencia trataba de poner el foco en los nuevos desafíos de las empresas al enfrentarse a la importancia de la reputación online. Y obviamente, su reflejo en la reputación en el mundo real.

Os dejo el vídeo de las dos ponencias y la presentación de mi conferencia.

Responsive web
Responsive web design y la importancia en el SEO

Independientemente de la poca o mucha importancia que le quieras dar. De la poca o mucha prioridad que le des dentro de tus actividades diarias, existe una cuestión incontestable. El mundo del futuro es móvil. El tema es que según diversos estudios, ese futuro se nos cae encima mañana mismo.

Yelp, a propósito de su rediseño, hace pocos meses mandaba un aviso a navegantes donde «advertía» que casi el 40% de las búsquedas ya provenían de dispositivos móviles.

Google, que sabe que en esto le va gran parte de su estrategia general de posicionamiento, no ha estado ajeno a esta situación, y desde hace mucho otorga ciertas pautas para que el salto a estos dispositivos se realice de la mejor manera posible.

Existen múltiples recursos para desarrolladores y páginas creadas para el público general donde advierten de la importancia de ponerse las pilas en este aspecto.

Pero, sin entrar en debates estériles y tecnicismos complejos, podemos concluir que Google recomienda 3 alternativas como viables.

  • Hacer que tu sitio sea «Responsive», donde lo que carga es el mismo HTML alterando su visualización mediante variables de CSS3 media queries
  • Tener una versión diferente cargada en un subdominio creado para tal efecto (https://mobile.twitter.com/ , https://m.facebook.com/ son los ejemplos más famosos)
  • Mediante dynamic serving proveer un HTML diferente de acuerdo al dispositivo

Si quieres ver en qué situación está tu sitio web en este momento, puedes verlo a través de diferentes emuladores. Yo te dejo como recomendados, Ripple para Chrome y el Opera Mobile Emulator for Desktop. Y estas otras herramientas para probar diferentes opciones. O si no, obviamente, la opción más fácil. Navegarlo desde un móvil o tablet.

Como siempre digo, no existen las recetas mágicas. Deberás evaluar qué espera tu público objetivo y cómo utiliza las posibilidades que le brindan estas alternativas. Lo importante, es que conozcas todas las opciones para poder elegir con criterio, cual te conviene más.

Como todo, de acuerdo a la opción que elijas, tendrás algunos pros y contras específicos de esas plataformas.

Por ejemplo, si optas por la opción de Responsive Web, la experiencia del usuario desde dispositivos móviles, puede que no sea la más adecuada. Ni que utilice todas las facilidades y opciones de estos dispositivos.

Sin embargo, con respecto al SEO tiene una serie de ventajas que pueden hacer que te decantes por esta opción.

  • La primera y más importante es que hay un solo HTML. Con lo que la indexación es más eficaz
  • Evitamos el peligro de contenido duplicado entre la versión móvil y la de escritorio
  • Es más fácil conseguir enlaces entrantes para una versión que para dos
  • Es mucho menos complicado controlar los redireccionamientos hacia enlaces internos. Muchas veces se ven en escritorio, cosas que sólo se deberían ver en el móvil
  • Como he dicho en varias oportunidades, hay conceptos indirectos que favorecen también el posicionamiento. Como por ejemplo la usabilidad y el tiempo de permanencia. Si el usuario se encuentra a gusto en la opción móvil de tu web, esto potenciará su posición en Google
  • Aunque al igual que muchas otras veces, no lo ha dicho oficialmente, hay diferentes pruebas de que Google indexa mejor en su versión móvil a aquellas web que poseen versiones adaptadas

Como dije antes, no existe la solución perfecta para todas las empresas y todos los sitios web. Hay que ver que posibilidades y necesidades tiene cada una para analizar que podemos ofrecer en cada caso. Me viene a la mente por ejemplo, una web de compra de billetes de avión. Si bien se podría resolver con un responsive, creo que lo mejor sería que desarrollase una versión móvil independiente.

Otro de los análisis y posibilidades que se deberían poner sobre la mesa, es si no es conveniente resolver usos especiales con una App nativa. Pero eso lo dejamos para otro día…

Mientras tanto, en este enlace te dejo 60 ejemplos de Responsive Web para que vayas inspirándote

 

Cómo leer tus favoritos de Twitter desde Google Reader
Favoritos de Twitter
© freshidea - Fotolia.com

Una de las cosas peor utilizadas (después del alambre que cierra el pan de molde), son los favoritos de Twitter.

No entiendo porque al igual que las listas, son algo infrautilizado por el común de la gente.

Hoy, sin querer, comentándolo con una persona que sabe bastante de redes sociales, me di cuenta que yo los uso de una manera que pensé que era más conocida. Y sin embargo, haciendo un leve rastreo en Google, veo que pocos o nadie, han escrito sobre el tema en castellano.

Es por eso que os dejo el proceso con el cual yo guardo todos aquellos tweets que marco como favoritos dentro de mi cuenta de Google Reader. (vale lo mismo para cualquier lista de favoritos de otra cuenta)

Es por demás sencillo.

Paso 1:

Copia este código

https://api.twitter.com/1/favorites.rss?screen_name=username

Y cambia la última parte «username» por el nombre de tu usuario (o del usuario que quieras guardar los favoritos)

Paso 2:

Pega el código dentro del formulario para suscribirse a un nuevo canal dentro de Google Reader. (imagen)

Favoritos de Twitter dentro de Google Reader

Y listo ! Con estos sencillos pasos, puedes guardar y recuperar muy fácil todo lo que marques como favorito en Twitter, para darle un uso más correcto de cara a tu estrategia de content curation.

Ahora, eso si. Cómo dice Inma Ferragud: «menos favoritear y más retuitear». Que también mosquea mucho que no le hagas un simple RT a lo que te guardas 🙂

 

El futuro del social media se llama Big Data
Big Data
© Ben Chams - Fotolia.com

Tal vez sea porque soy un optimista sin remedio (oxímoron inmenso), pero donde otros ven desencanto en las redes sociales, yo veo consolidación.

Es imposible que Facebook no pierda usuarios en Estados Unidos. Con un 52% de penetración, es lógico que siempre alguno se aburra, se pase de plataforma (Twitter sigue creciendo imparable), o simplemente entre cada vez más esporádicamente.

Pero si nos fijamos en las actividades de las empresas, las que ya tienen un cierto recorrido dentro y han experimentado bastante; luego del lógico camino de «prueba – error», ahora están tratando de centrar sus actividades en dos aspectos fundamentales:

  • En la ampliación de la comunidad comprometida. Lo que traducido en una sola palabra se suele denominar «engagement»
  • En el uso estratégico de los datos recogidos de la actividad de su comunidad

Es en este punto donde entra lo que para mi será el futuro del social media corporativo. Lo que a grandes rasgos, y para muchos otros usos, se denomina Big Data.

Para ponerlo en palabras sencillas; se trata de utilizar de manera productiva, la ingente cantidad de datos que se generan de la interacción de las personas en los canales y plataformas sociales.

De qué sirven los millones de tweets, las actualizaciones de Facebook, los checkins en Foursquare, los pins de Pinterest… si no podemos hacer un uso estratégico de esta información?

Como podrás darte cuenta, en esto está la diferencia entre la inercia monótona de publicar todos los días en tus perfiles, o recoger y analizar los datos producidos por el intercambio de información.

Pongamos todo esto en contexto para que te puedas hacer una idea del volúmen de oportunidades que estamos hablando.

Según un estudio de McKinsey de 2010; las empresas con más de 1000 empleados, poseen más de 200 Terabytes de información acerca de toda la «vida comercial» de sus clientes. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos está «empaquetada» en 10 Terabytes.

El problema es que por esencia, los datos que generamos y recogemos de estas plataformas está muy desorganizado. La falta de educación interna y externa en el etiquetado de todo lo que se genera, hace casi imposible su rastreo y recuperación. Es por eso que aún falta un tiempo hasta que podamos ver en acción todo el poder del Big Data dentro de las redes sociales.

Para que puedas imaginar el poder de estas implementaciones, te dejo algunos ejemplos significativos con casos reales.

Gestión de desastres naturales

Big Data y redes sociales

En 2011, un sismo de 5.8 sacudió las costas de Virginia. Twitter se convirtió en la fuente más rápida y fiable para rastrear el efecto del temblor en la ciudadanía. Incluso por encima del US Geologic Survey. A raíz de esto, este organismo está analizando diversas maneras de utilizar estas fuentes para ampliar sus propios reportes.

El primer caso significativo del uso de Twitter y los terremotos a escala global, tal vez haya sido el que sacudió Chile en 2010. Allí, aún con la diferencia de usuarios con respecto a los que hay hoy; nos dimos cuenta que esta herramienta podría ser fundamental para organizar las alertas. E incluso salvar personas.

El magnífico ejemplo de la gestión ciudadana de las nevadas en Vitoria-Gasteiz etiquetadas con el hashtag #NieveVG y organizadas desde la web creada para tal efecto.

Control de calidad de productos industriales

El Pamplin College of Business realizó un estudio para comprobar que analizando las palabras relacionadas con cada una de las marcas de automóviles, se podía determinar los casos de desperfectos recurrentes, y prevenir consecuencias peores para las fábricas.

Fluctuaciones del valor de las acciones de bolsa

WiseWindow y Bloomberg demostraron casi científicamente que el humor de los comentarios de la gente sobre las marcas, recogidos desde diversas fuentes en redes sociales, tenía relación con las fluctuaciones del valor de las acciones de esas empresas.

Publicidad segmentada

Este es quizá la más obvia de todas las implementaciones. Todas las plataformas sociales utilizan los datos que nosotros mismos generamos para ofrecernos, y ofrecer a los anunciantes; posibilidades de segmentación para orientar mejor nuestros presupuestos publicitarios.

Hay muchísimos más ejemplos que trataré de ir analizando individualmente para sacar algunas conclusiones más concretas, pero me gustaría que vosotros me trasladéis casos cercanos de utilización de los datos recogidos a través de las redes sociales para usos corporativos.

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